Los Chess Hustlers son ajedrecistas que juegan por dinero en la calle. Seguro que te vienen a la cabeza imágenes de Nueva York y sus famosos parques en los cuales puedes jugar una partida contra un Chess Hustler por poco dinero. Aunque el término Hustler pueda tener una connotación negativa (estafador, en castellano), lo cierto es que estos jugadores no hacen trampas. Suelen tener buen nivel ajedrecístico y algunos obtienen un buen sueldo de sus jornadas en el parque. Algunos incluso se ofrecen a dar clases por una cantidad de dinero algo superior a lo que cuesta desafiarlos. Algunos son trash-talkers, pero en general todo queda en clave de humor y suelen ser buena gente.
¿Que por qué te explico todo esto?
Porque en mi road trip por Albania tuve la suerte de enfrentarme a uno de ellos. Quédate que te cuento la experiencia.

Varios días de viaje a las espaldas, cientos de kilómetros recorridos por el norte (Tirana, Shkoder, Lago Koman, Kruje) y llegamos a Berat: la ciudad de las mil ventanas. A lo largo de estos primeros días el chess-radar solo aparecía cuando veía algún set de madera en los típicos puestos de souvenirs. No sé de dónde se sacó Guille la información de que en Berat, a la puesta de sol, era tradición que la gente saliese a las calles a charlar y jugar unas partidas de ajedrez. Hasta aquí todo muy bonito, muy de película. Estábamos recorriendo el paseo del río para tener una panorámica de las mil ventanas y decidimos buscar el boulevard donde sucedía la magia: obvio, en un viaje con ajedrezconjota teníamos que investigar este suceso.
Paseo para arriba, paseo para abajo y el chess-radar tan solo detectó dos tableros… ¿Tradición…? No sé yo. Desde luego esa noche no. Pero venga, vamos a darle un chance. Nos acercamos a un grupo de albaneses (entorno a 50 años-muerte), y nos quedamos mirando unas partidas. Por mi parte era un poco reacio a jugar, estaban solo locales jugando, y la verdad no habíamos tenido muy buen trato por parte de los albaneses. Con los guiris y los italianos no tenían problemas, pero te oían hablar español y cuidado con las miradas amigo… Hubo una vez que nos echaron de un puesto por estar mirando relojes, no sé, todo un poco raro Ramón.

El caso, estábamos sentados en unas gradillas viendo cómo jugaba un grupo y se acerca un abuelete a darle la mano a Guille.
—Nice to meet you — Le dice Guille. A lo que el abuelo se aferra a la mano de mi compa como si no hubiese un mañana… El hombre quería subir a las gradas jajaja.
A partir de ahí surgió la amistad con el abuelete, que aunque fuese del Barça y hablase solo albanés se entendía sin problemas de lo majete que era. Total, que saca Guille el traductor y le dice que yo quiero echar unas partidas.
Pues adelante. Primera partida.
Me presento, mi rival es de Grecia y hago uno de las peores aperturas que he hecho en mucho tiempo, a lo novato, dejando que me dinamiten todo el enroque y casi perdiendo pieza. Una catástrofe. Pero tranquilo, que soy Hispano y no me rindo hasta que me maten en el Coliseo. Parecía que los paisas (nosotros llamamos así a los locales de cada sitio) habían perdido el interés por la partida: “otro friki que viene aquí a tocar las narices”, pero nada más lejos de la realidad. Saqué el prime muchachos. La remontada fue más épica que la del Nano saliendo 24º en Mónaco. Le doy la vuelta a la tortilla y poco a poco consigo igualar y superarle, hasta llegar a un final en el que consigo coronar. Simplemente épico. A medida que iba in crescendo mi posición, los 7-8 paisas que había por allí empezaron a hablar, a hacer comentarios en alto sobre la posición, incluso a insultar de forma amistosa a mi rival griego. Porque los idiomas son difíciles de entender, pero los insultos se reconocen bien en todo el globo. Resultado final: 0-1 para España. Olé.

Me pidió revancha obviamente. Segunda partida.
Cada vez había más paisas alrededor del tablero. Esta vez el ajedrez social empezó desde el primer momento. Allí todos hablaban, metían mano y movían por nosotros, hacían pre-move, insultaban, se descojonaban de la risa. Era como la cena del final de Viridiana. En este second round empecé mil veces mejor. No sé si jugué con blancas, pero desde luego yo tenía la ventaja en la apertura y medio juego. Había fianchetado mi alfil y habíamos hecho enroques opuestos, por lo que me lancé por su flanco con mis peones para dejarle al rey en bragas. Y llegué a tener un ataque muy fuerte con todas las piezas coordinadas. ¿Qué paso?, pues que de repente estaba yo contra todos los paisas jajajaja. Y claro, 8 cabezas piensan más que una, más si están todas hablando a la vez, alzando la voz, descojonándose y con tres idiomas diferentes de por medio. La situación era bastante divertida. Nos reímos bastante la verdad. Que pena no haberlo grabado, porque por mucho que intente explicártelo no te haces a la idea. Resultado final: 1-1 empate Albania vs España
Pero ahí no acabó la cosa. Nos estábamos yendo cuando se nos acercó un paisa que había estado viendo las partidas y me comentó que él solía ir a jugar al castillo de Berat por las tardes, invitándome a jugar contra él. Dudaba que fuese a poder, ya que por la tarde cambiábamos de destino, pero aún así había algo de fe que me decía que me lo iba a encontrar al día siguiente por la mañana cuando visitáramos el castillo. Tras una subida mortalérrima y un pit stop para hidratarnos nos cruzamos con este Chess Hustler en el castillo. Su nombre: Peter; precio por jugar una partida contra él: 100 Leks. O lo que es lo mismo, 1€ de entrada: si ganas te lo quedas, si él gana se lo queda él. Siempre gana, nunca pierde. Acepto el reto y decido jugar la partida. Le enseño mi canal de YouTube y le pido permiso para grabarla, me dice que no tiene problema, que el también tiene un canal de YouTube, que se llama Nakamura… Os dejo por aquí la partida amigos 😉